Make your own free website on Tripod.com
 

Agenda| Archivo|Café Margot| Ediciones BP| ABC| BsAs esquina Boedo| Boedo XXI| Correo| Inicio

Esquina noroccidental de San Juan y Boedo en 1935. LA esquina.

Edgardo Lois

 *

Texto enviado al presidente de una junta de estudios históricos de un barrio de Buenos Aires. Los nombres no importan, las miserias no son nuevas, el tiempo irá decantando, lento y seguro. El texto se debe a una sugerencia, de dicho presidente de junta, con respecto a un concurso literario en el que Edgardo Lois era jurado.

Señor [...], Presidente de la Junta [...] del Barrio de [...]:

Alguna vez una amiga me dijo que todavía se me notaba el barrio, y eso me puso contento. En este momento recuerdo uno de los días de mi barrio de pibe. Yo competía, se disputaba un juego de paleta callejera, contra otro pibe de la barra. Podría decirse que yo era el preferido por la mayoría de los habitantes de la cuadra; podría decirse, desde la exageración del recuerdo, que yo estaba con los buenos, y él, mi oponente, con los menos buenos. Pero más allá de las aparentes representaciones del bien y del mal, los dos conocíamos y asumíamos los riesgos de la competencia. El barrio todo era ese partido final, y me tocó perder. En la competencia, en el concurso del hacer, no importa el corazón por un lado, y la herramienta por otro, importa el mejor resultado obtenido por la sintonía entre corazón y herramienta. Volviendo a mi amiga, creo que sí, creo que bien se me puede notar el barrio; todavía, a los 41 años, siento que cargo con suficiente barrio como para diferenciar qué está bien y qué está mal a la hora de las simples acciones cotidianas. Sé todavía que es muy diferente pisar la pelota, que pegar una patada; sé también que en el barrio aprendí las lecciones esenciales que hacen al hombre que soy; de ese tipo de barrio es de donde vengo y en el que sigo habitando. No entiendo de barrios en que las competencias están acariciadas, sugeridas, urgidas por elementos como la pizza, el vino, y unos pesos. Entiendo de barrios en los que se da la cara y se explica; de barrios habitados por pibes de barrio que hoy son hombres de barrio con la edad suficiente para aceptar las reglas de la competencia, para aceptar y apoyar el significado del trabajo sincero que significa una competencia limpia, clara. En esos barrios no hay lugar para sugerencias impuestas por días y horarios establecidos a la ligera, acuñados por el apuro chapucero de algunos días festivos.

En este barrio de [...] ahora se me pide que colabore con, al menos, dos menciones; se me pide que haga brotar por arte de magia, forma, contenido, color, cuando poco o nada es lo que crece en el desierto. Por qué inventar nombres; por qué marcar uno o varios destacados porque simplemente se viene la fecha en que hay que poner la cara sobre el escenario y sonreír para la foto correspondiente. Aquí es donde se me confunden los barrios. Nadie me dijo que este concurso literario iba a ser una cuestión del corazón; nadie me dijo que no se podía juzgar al corazón con las herramientas propias de la escritura; nadie me dijo que debía pensar en [...] a la hora de mi veredicto, cuando el primero es un libro y el segundo, el tema en cuestión, un concurso literario; nadie me avisó que algunos de los integrantes de la Junta sólo quieren un jueguito de amigos para festejarse entre amigos. Digo que nadie me dijo porque entonces jamás hubiese aceptado participar. Soy de barrio, y lo seguiré siendo; soy de “mi” barrio, y por eso nadie me afana el barrio. Debo sinceridad a la gente que concursó conociendo las bases, me debo respeto a mí mismo, por eso no me importa una tarde de pizza y vino nacida del amiguismo pobretón que tanto mal le hace a La Argentina. No, señor presidente, si no encuentro ganador, ni mención alguna, pues esa será mi respuesta de pibe de barrio. Mi viejo me dijo, En [...] me hice hombre, y es en [...] donde este escriba todavía defiende ciertos valores que tienen que ver con la identidad, con la sangre, esa sangre que circula entre las ideas de ciertos hombres. No me hace feliz haber tenido que escribir las líneas anteriores, pero fui designado por la Junta como jurado, y debo mi posición ética tanto a la totalidad de los integrantes de dicha Junta, como, repito, a los concursantes que se han presentado a lo que se suponía era un Concurso Literario. 

Baires, 22 de julio 2003.

Retorno al índice con la nómina

Ir a la biografía del integrante


 Rubén Derlis (poesía)Desde BoedoPapeles de Boedo | E-Books
 

copyright © 2004 *  i-bucs All rights reserved